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| Ex Sede Campo de Deportes |
El Instituto Profesional ARCOS inicia sus actividades en diciembre del año 1981 a partir de la iniciativa de un grupo de profesionales emprendedores que deciden fundar una institución que se hiciera cargo de las inquietudes sociales y culturales que comenzaban a emerger en Chile en los ámbitos de las artes, la comunicación y la tecnología y que, dadas las restricciones generadas por el régimen político y educativo de aquel entonces, eran desarrolladas en los márgenes o en espacios que no posibilitaban el desarrollo del espíritu creador y crítico del pensamiento humano. Previendo el crecimiento de la industria, en los ámbitos de la televisión, el cine, la comunicación, el diseño y la publicidad, tal como ya ocurría en otras latitudes, ARCOS inicia este proyecto educativo con el desafío de abrir en Chile un espacio académico y cultural desde áreas del conocimiento alternativas a la oferta tradicional y, por lo mismo, de gran potencialidad para ser un aporte activo en el desarrollo y recreación del país.
Estos ámbitos del conocimiento, a los cuales, más adelante, se agregaría la gestión como cultura de la innovación y creación del futuro, están entrelazados por la relación saber-hacer-tecnología, lo cual generó, en aquella época, un perfil docente marcado por el compromiso de generar una espacio de aprendizaje permanente, en el cual la práctica y la reflexión crítica fueran parte de la misma experiencia. Esta cultura de un hacer humanista se ha mantenido hasta el presente, proyectándose hacia el futuro, como uno de los rasgos más destacados en el estilo de la institución, posibilitando prácticas pedagógicas y de convivencia constitutivas de su identidad.
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| Ex Sede Quirihue |
Durante estos 27 años ARCOS ha convocado a artistas, docentes e intelectuales involucrados activamente en su quehacer, ligados estrechamente a sus áreas profesionales como a la creación en los ámbitos culturales del país. Estimulando, desde sus inicios, a pararse en el mundo con actitud innovadora y atenta a los cambios sociales, la institución ha ido ampliando su oferta académica en los ámbitos en los cuales participa, transformando, en ocasiones, ciertos oficios en profesiones, generando alternativas técnicas, rediseñando currículos acordes a una mirada de futuro como también ampliando su proyecto educativo a otras regiones del país.
Sus estudiantes provienen, en su mayoría, de una capa juvenil sensible a estos nuevos cruces entre tecnología, arte y comunicación, los que, dada la naturaleza de los ámbitos educativos propios de ARCOS, se han caracterizado por traer consigo sus propias preocupaciones, inquietudes y proyectos, desplegándolos y transformándolos a lo largo de sus carreras, generando una relación que podríamos denominar “profesional-autor”, debido a que el aprendizaje va teniendo lugar en el hacer o, como se denomina en ARCOS, en el trabajo de Taller. En el marco del estilo crítico que ofrece la institución, su aprendizaje práctico está ligado a una permanente invitación a convertirse en observadores del mundo, para así generar una actitud que les permita crear su futuro y un modo de convivencia basado en la confianza y el respeto.
La identidad del Instituto Profesional Arcos, no obstante su marcada continuidad, ha transitado por distintos períodos. Uno inicial que culmina con el otorgamiento de la Autonomía el año 1999 y que se caracterizó por el asentamiento de su identidad, en un espacio pequeño, con una cultura organizacional suficiente para dicho tamaño y con un énfasis en la relación docencia-cultura. Un segundo período, que va desde la Autonomía hasta la primera Acreditación, etapa que mostró los límites del modelo anterior, toda vez que debió enfrentar un mercado educacional en proceso de masificación, con una ampliación sustantiva de la capacidad económica y publicitaria de la competencia (asociada, en ocasiones, a grandes entidades) y en donde el “capital cultural” del Instituto, si bien altamente valorado, por si mismo se mostraba insuficiente, y debía ser movilizado a propósito de nuevos desafíos.
En ese estado el Instituto se presenta a la primera Acreditación Institucional, el año 2006. Su resultado, aunque favorable, se constituye como un hito decisivo, ya que permite descubrir, en su cultura, fortalezas a consolidar y debilidades a corregir en vistas a un proyecto educativo que, si bien hunde sus raíces en su origen e historia, se abre a un futuro más exigente en cuanto a participación y a estándares de calidad. Es en medio de este tercer período donde el instituto se encuentra hoy y se presenta, a este segundo proceso de Acreditación Institucional, enfocado en la “Calidad Reconocida”, cuestión que queda plasmada en la Misión, Visión y Objetivos Institucionales, instrumentos de navegación que se han elaborado a partir de un proceso amplio de participación centrado en la consolidación de una cultura de la planificación y la autoevaluación permanente.